Las personas que han ganado el concurso de popularidad
llamado elección, y han sido elegidos para administrar el gobierno, han
fracasado en sus funciones. Flojuño pidió prestado y Agapito aumentó impuestos
y costos (eso sin mencionar los desastres que han sido sus antecesores). ¿Todo por
qué? Para mantener el sistema que les permite hacerse más ricos y poderosos a
ellos y a sus secuaces; aquellos quienes invirtieron en sus campañas electoreras
y a los mediocres que se dedicaron a pasquinar en apoyo a un candidato electo.
En Puerto Rico ya no hay, si es que en algún momento lo
hubo, un sistema económico que produzca a la capacidad necesaria para el nivel
poblacional y estilo de vida que se quiere mantener. Donde un 40% de la fuerza trabajadora tiene que
sostener, directa o indirectamente, al
resto de la población. Los “cupones” destruyeron la ética del trabajo del puertorriqueño.
Los “cupones corporativos” (generalmente
limitados a los inversionistas políticos) destruyeron a inventiva e iniciativa
de aquellos puertorriqueños que podrían ayudar a revitalizar la economía.
Pero los fondos que se utilizan para estos cupones provienen
de los que producen. Hay que revelarse contra este sistema. No se puede
cooperar con el que vive de los frutos de nuestros esfuerzos. No se tiene que
seguir alimentando la boca del que no produce… “cuponero” o “cuponero corporativo”
por igual.
No hay que hacer una revolución armada. No hay que quemar o
piquetear. En este momento la violencia es innecesaria. Además, los “cuponeros corporativos”
y otras sanguijuelas políticas utilizarían esto como excusa para saquear aún más
al país. Lo que se tiene que hacer es no cooperar.
Se tiene que dejar de producir a altos niveles.
Los entes productores en la sociedad puertorriqueña tienen
que dejar de producir a un alto nivel. Tienen que dejar de rendir grandes
salarios y ganancias, que le dan grandes dividendos en impuestos y costas al
gobierno. Tienen que dejar de innovar en
sus áreas, si esto redunda en una mayor remuneración para el gobierno.
Es el momento para que doctores, ingenieros, maestros de
obra dejen de ser el motor de la economía. Estos deben tomar trabajos de conserjes,
guardias de seguridad, cocineros…. Empleos de baja remuneración y bajos en la
jerarquía de producción; o conscientemente bajar los niveles de rendimiento en
la producción. De esta forma habrá menos recursos para que los mequetrefes que
administran el gobierno se beneficien y dejen de alimentarse del esfuerzo de
otros.
De igual manera se tiene que dejar de consumir.
Los que administran el gobierno también se alimentan del
consumo de la población. Le ponen impuestos a todo lo que pueden. Le ponen
aranceles cuando la mercancía entra a Puerto Rico luego imponen más impuestos
al consumo de esas mercancías. Además de todos los costos que el gobierno
impone a las empresas para poder operar y cualquier nuevo impuesto cuando se
ponen creativos para robarles más a los que producen.
Si se consume menos, son menos los recursos que el gobierno
recibe. Es menos el dinero disponible para apropiarse para sí, sus secuaces y
todos aquellos que no quieren trabajar.
Dejar de cooperar es la revolución que mayor daño le haría a
los mequetrefes oligárquicos y plutócratas que se han adueñado de la
administración del gobierno.