Es un hecho que el gobierno actual (y los de tiempo
reciente) alientan a sus ciudadanos a no ser productivos y ser una carga para
los contribuyentes. En esta isla existen más incentivos gubernamentales para
seguir “chupando de la teta” que incentivos para trabajar. Los políticos que
controlan el gobierno laboran
incansablemente para negarle la dignidad del trabajo, para quitarle el amor por
el trabajo, a los puertorriqueños.
Lo perverso… ya las personas se han acostumbrado a vivir sin
dignidad o amor. Ya esperan que los politiqueros le den más y más. Sin importar
de donde lo tengan que sacar.
Esta asimilación de la indignidad y el desamor se desborda
en exigencias a los familiares que producen. Ya no sólo hay que “chupar de la
teta” del gobierno, también se tiene “derecho” a “chupar” de los familiares.
En mi caso aprendí a dejar de producir para que mi familia
dejara de exigir de mí. Porque mientras más producía más exigían. Quería que
dejaran de decirme que les tengo que ayudar. Que tengo que compartir los frutos
de mis esfuerzos.
Mis hermanas desperdiciaron todas las oportunidades que mis
padres le dieron. Dejaron la escuela antes de terminarla. Quedaron preñadas sin
tener una educación, trabajo o un verdadero hombre que fuera un padre para sus
hijos. En diferentes niveles, mis hermanas terminaron siendo unas sanguijuelas
del sistema gubernamental.
Una de ellas vive de los cupones, la reforma de salud, cogió
el WIC y ahora tiene a sus hijos en la escuela
pública y usa los servicios del comedor
escolar. Como vivienda se ha metido por tercera vez de invasora en una
propiedad de la familia (las 2 anteriores las hizo inhabitables). Las otras dos
siguen el mismo patrón de las anteriores. Pero trabajan a tiempo parcial en un
Fast Food/Mega Tienda y cogen subsidios del gobierno para vivienda.
Por demás está decir que mis hermanas no contribuyen de
manera significativa al mejoramiento del país. Ni siquiera buenas hijas o
madres son.
Lo pernicioso de esto es el alto nivel de ayuda que mi
familia le da a mis 3 hermanas. Ayuda sin pedir responsabilidad o algún compromiso
de mejorar. Empeorando es que al ser una persona responsable, exigen de mi
ayuda. Dicen que es mi responsabilidad ayudar a mis hermanas y compartir el
fruto de mis esfuerzos. Culminando en que muchas veces mi familia me quitó los
frutos de mis esfuerzos mediante la fuerza y la violencia, para darles a ellas.
Se justifican con “tu no lo necesitas, ellas si”.
La “necesidad” de unas irresponsables no es razón para justificar
el robo.
Por esto es que he decidido producir lo menos posible. Para
que haya lo menos posible que robar.
En Puerto Rico se han invertido los valores. Ya el que es
responsable, el que toma las decisiones correctas es castigado con mantener a
los que han sido irresponsables. Se le niegan las ayudas, y el respeto, porque
mediante sus esfuerzos se ganan la vida.