miércoles, 24 de octubre de 2007

Eufemismo o la guerra contra la estupidez

Eufemismo, n. la función de estos escurridizos términos es de oscurecer envés de iluminar, y los motivos para su uso se pueden clasificar en dos categorías: primero, son utilizados para engañar; segundo, funcionan como una forma primitiva de magia la cual trata de cambiar la naturaleza de realidades incomodas al cambiar los términos por los cuales se refieren a ellas.


Se nos ha enseñado a temer. Desde que nacemos (o tal vez antes) se nos enseña a tener miedo. Tener miedo a las enfermedades, a los golpes, a los extraños... El miedo es el instrumento de control por excelencia. Pero pocas veces analizamos a que responden esos miedos. Quizás estos miedos le responden a los grandes intereses que quieren que compremos sus productos, a un gobierno que desea tener acorralados a sus ciudadanos en sus casas para que no cuestionen sus acciones o los padres que tienen miedo de perder a su propiedad sentimental (Ej. Sus hijos).

Esa imposición de miedos, que cruza el espectro total de nuestras vidas, se ha transferido muy hábilmente al lenguaje. Ahora hay que tener mucho cuidado con lo que se dice. Esta guerra de miedos a llegado al punto donde no importa lo que se diga siempre habrá alguien que se ofenda y “reclame su espacio y derechos”. ¡Lo cual es una soberana idiotez!

No quieres escuchar lo que digo, ¡VETE! Cúbrete los oídos y empieza a tararear. Cierra los ojos y deja de leer. Porque la realidad es que a mi no me importa tus sensibilidades. Si eres una de esas personas insegura, que se siente aludido por lo que se dice, ese no es mi problema. Como si no fueran suficientes los miedos transmitidos por el DNA, ahora los imbéciles que pretenden implantar sus miedos e inseguridades en mí lo intentan hacer a través de los endemoniados eufemismos.

Donde los eufemismos son una manera suavizada y políticamente correcta de decir las cosas para evitar ofender. Por ejemplo ya el niño no es un anormal (o tan siquiera común), es un niño especial. Lo que lleva a la pregunta “Si todos son especiales, entonces esa es otra manera de decir que nadie es especial”. Pero se olvida, u obvia, que el niño quien tiene necesidades fuera de lo que es común, sea por encima o por debajo de la norma, es en efecto un anormal. Claro, quien dice que las tontas personas miedosas saben algo de la lógica de sus propios planteamientos.

Que hay de las inseguridades de las mujeres, principalmente de esas que están en esa cruzada feminista. Donde ellas no piden sino que exigen un lenguaje que las incluyas. Donde lo único que logran es añadir más letras a las palabras y más palabras a las oraciones. Me da mucha pena la mujer que satisface su ego con que se diga “los amigos y las amigas”. Es patético el pensar que una mujer se sienta importante al incluir un par de palabras en una oración.

Tal vez por eso luchan por ser incluidas en el lenguaje. Porque su auto estima esta tan baja que si no están incluidas en el lenguaje no se sienten auto realizadas. ¡Si estoy usando la palabra baja! ¿Y? ¿Se supone que diga alguna tontería como auto estima poco saludable u otro sinónimo que implique poca cantidad o un nivel por debajo de lo esperado?

Sea para bien o sea para mal, conformamos nuestro mundo a través del lenguaje. Y concedido esta que se podría cambiar al mundo al cambiar el lenguaje. El asunto es que estas personas con pobre auto estima, con demasiado tiempo en sus manos quieren cambiar el mundo a través del miedo a las palabras. Convirtiéndonos a todos en seres temerosos de nuestros propios pensamientos. Transformándonos en seres tan patéticos como lo son estas personas… porque el ser humano común no busca superarse, busca que las personas que están a su alrededor bajen a su nivel…

jueves, 11 de octubre de 2007

Amor Fati

El amor es una mentira. Sin embargo es completamente natural el creer en el amor. Es un ideal que se nos ha enseñado desde que somos niños. El amor de los padres a sus hijos, el amor patrio y hasta el amor de un dios. Es una idea muy deseable en si misma, por no decir que es una idea muy seductora. Por todos los placeres y glorias que nos han hecho creer que en, y por, el amor se pueden encontrar. Además no creo que podamos controlar las reacciones del núcleo acumbens cuando este recibe algún estimulo.

Que niño no cree en el amor de sus padres. Inclusive cuando un niño es maltratado el cree que es amado y sigue amando a la persona que le inflige daño y dolor. No seria esta encarnación del amor una receta para la esquizofrenia. La muerte de un soldado en un campo de batalla lejano, no se hace por amor patrio, inculcado por un líder en una cómoda silla desde la seguridad de sus paredes reforzadas. Y no hablemos del amor de dios y sus lacayos.

La idea del amor que nos hemos construidos es una falacia. Porque lo que está en el mundo de nuestras ideas no necesariamente se refleja en el mundo de lo real. Inclusive nuestro amor por la verdad esta condicionado a lo que hemos construido como una verdad. Ya que una verdad que no es la que nosotros hemos construido no es una verdad que se ame.

Amamos a aquello que creemos conocer y lo desconocido o lo antipático no se ama. Esa falta de amor se refleja no solo de nuestra parte sino de aquel que no soy yo. De parte de todos esos actores sociales que no son parte de mi y componen el grupo social que nos rodea, a eso que llamamos por conveniencia, familia, amigos y colegas.

Tal vez pensamos que su amor o falta de amor no importa. Pero en realidad si importa porque sus actitudes, y mas importante, sus acciones están condicionadas por ese factor. Expectativas. Conflictos. Decepciones. El amor no existe, esta es una quimera a la cual creemos aferrarnos por falta de tener algo mas a que sujetarnos, porque no tenemos algo que sustituya esa idea de lo que creemos es amor.

Somos victimas de nuestras propias ideas sobre algo que no podemos controlar… perseguimos el amor como finalidad, lo cual nos impide ser lo mas importante. Ya que al final del sendero lo mas importante no es amar o ser amado… sino ser feliz…