Eufemismo, n. la función de estos escurridizos términos es de oscurecer envés de iluminar, y los motivos para su uso se pueden clasificar en dos categorías: primero, son utilizados para engañar; segundo, funcionan como una forma primitiva de magia la cual trata de cambiar la naturaleza de realidades incomodas al cambiar los términos por los cuales se refieren a ellas.
Se nos ha enseñado a temer. Desde que nacemos (o tal vez antes) se nos enseña a tener miedo. Tener miedo a las enfermedades, a los golpes, a los extraños... El miedo es el instrumento de control por excelencia. Pero pocas veces analizamos a que responden esos miedos. Quizás estos miedos le responden a los grandes intereses que quieren que compremos sus productos, a un gobierno que desea tener acorralados a sus ciudadanos en sus casas para que no cuestionen sus acciones o los padres que tienen miedo de perder a su propiedad sentimental (Ej. Sus hijos).
Esa imposición de miedos, que cruza el espectro total de nuestras vidas, se ha transferido muy hábilmente al lenguaje. Ahora hay que tener mucho cuidado con lo que se dice. Esta guerra de miedos a llegado al punto donde no importa lo que se diga siempre habrá alguien que se ofenda y “reclame su espacio y derechos”. ¡Lo cual es una soberana idiotez!
No quieres escuchar lo que digo, ¡VETE! Cúbrete los oídos y empieza a tararear. Cierra los ojos y deja de leer. Porque la realidad es que a mi no me importa tus sensibilidades. Si eres una de esas personas insegura, que se siente aludido por lo que se dice, ese no es mi problema. Como si no fueran suficientes los miedos transmitidos por el DNA, ahora los imbéciles que pretenden implantar sus miedos e inseguridades en mí lo intentan hacer a través de los endemoniados eufemismos.
Donde los eufemismos son una manera suavizada y políticamente correcta de decir las cosas para evitar ofender. Por ejemplo ya el niño no es un anormal (o tan siquiera común), es un niño especial. Lo que lleva a la pregunta “Si todos son especiales, entonces esa es otra manera de decir que nadie es especial”. Pero se olvida, u obvia, que el niño quien tiene necesidades fuera de lo que es común, sea por encima o por debajo de la norma, es en efecto un anormal. Claro, quien dice que las tontas personas miedosas saben algo de la lógica de sus propios planteamientos.
Que hay de las inseguridades de las mujeres, principalmente de esas que están en esa cruzada feminista. Donde ellas no piden sino que exigen un lenguaje que las incluyas. Donde lo único que logran es añadir más letras a las palabras y más palabras a las oraciones. Me da mucha pena la mujer que satisface su ego con que se diga “los amigos y las amigas”. Es patético el pensar que una mujer se sienta importante al incluir un par de palabras en una oración.
Tal vez por eso luchan por ser incluidas en el lenguaje. Porque su auto estima esta tan baja que si no están incluidas en el lenguaje no se sienten auto realizadas. ¡Si estoy usando la palabra baja! ¿Y? ¿Se supone que diga alguna tontería como auto estima poco saludable u otro sinónimo que implique poca cantidad o un nivel por debajo de lo esperado?
Sea para bien o sea para mal, conformamos nuestro mundo a través del lenguaje. Y concedido esta que se podría cambiar al mundo al cambiar el lenguaje. El asunto es que estas personas con pobre auto estima, con demasiado tiempo en sus manos quieren cambiar el mundo a través del miedo a las palabras. Convirtiéndonos a todos en seres temerosos de nuestros propios pensamientos. Transformándonos en seres tan patéticos como lo son estas personas… porque el ser humano común no busca superarse, busca que las personas que están a su alrededor bajen a su nivel…