domingo, 30 de septiembre de 2007

Somos Aceptados

La aceptación, todos la buscamos. Es como la droga que no se puede dejar. Que te llama, te busca, hace todo lo posible para nunca dejarte solo. ¿Cuán lejos estas dispuesto a llegar por obtenerla?

¿Eres uno de esos que cuando llega a un lugar todos quieren saludarte; o eres de los otros que nadie se da cuenta que esta allí cuando entran a un salón vació? ¿Cuál de los dos quieres ser?

Cuanto estas dispuesto hacer para estar en uno de estos dos grupos. Aunque no lo crean el no ser aceptado es un arte en si mismo y requiere tanto esfuerzo como el de la aceptación. Muchos no lo pueden comprender pero la soledad, que no es lo mismo que estar solo, que brinda el no ser aceptado es tan electrizante como cuando entras a ese salón lleno de personas vestidas iguales, peinadas iguales, ten dan el mismo saludo.

Dado esta que si eres feo, perdón difícil de mirar, es mas fácil no ser aceptado; si eres pobre, OH los pobres no existen estos son los que tienen limitaciones económicas, la no aceptación es dada, si eres diferente o extraño, la inaceptación es automática. Para estos la soledad no es voluntaria y por eso es difícil de soportar. De ahí que busquen con ansias loca la aceptación, haciendo lo que sea por la misma.

Pero la aceptación solo se da a lo que reconoces. Una persona diferente a la norma a acepta a otra persona diferente a la norma. En sus diferencias se reconocen. De igual forma personas comunes, que es las mas que abunda en el habita humano, se reconocer por manadas y se aceptan colectivamente. Aquellos que quieren la aceptación de la muchedumbre solo necesitan parecerse lo más pasible al populacho que desean ingresar. Así compra la aceptaron que será otorgada gustosamente.

Claro los que se auto engañan y se creen mas listo dirían que ellos no caen en ninguno de los dos grupos. Si esa mentira los hace sentir mejor allá ellos. Porque la perversidad del asunto es que por mas que intentes eres aceptado o no…

viernes, 28 de septiembre de 2007

El Sacrificio y la Profesión


El verdadero sacrificio no es el que se hace por la gloria personal o la recompensa material. Sino es el que se hace en el anonimato, por cualquier ser humano por ninguna razón aparente, solo porque se considera ser lo correcto.

Yo solía creen en eso. Creía en el altruismo. La experiencia de vida me ha enseñado a dejar de creer en el altruismo y pensar que cualquier sacrificio es una soberana estupidez.

Recuerdo que mis padres siempre pedían de mi paciencia. Los maestros siempre me dijeron que en el próximo nivel las cosas serian mejor. En la iglesia me dijeron que no me preocupara que en el paraíso todo sacrificio seria recompensado.

Soberanas estupideces. La paciencia no rinde dividendos y en el próximo nivel las cosas no son mejores y yo no quiero esperar a morir para tener mi justa recompensa.

De ahí se que no importa cual sea el sacrificio que se haga, jamás será suficiente. Ya que el sacrificio es lo que se pide de nosotros para alimentar el ego de quien lo pide. Un tributo para ganar la aceptación o aprobación de alguien.

Recuerdo un tiempo cuando podía tocar el chelo y el violín. Pero tuve que dejar de practicar mi música porque tenía que estudiar para la universidad. Luego tuve que dejar de practicar artes marciales porque tenia que hacer unas practicas clínicas. Mas reciente, tuve que dejar de escribir mi obra, para escribir la obra de la universidad. Todo enmarcado en cambiar la forma de vestirme, recortarme y expresarme.

Para quien se hace todo ese sacrificio. Todo ese sacrificio se presento en el altar de la profesión. Porque la profesión, o los perros guardianes de ella quieren sacrificios. Viven de los sacrificios de los que se quieren convertir en profesionales. La profesión pide que sacrifiques tu vida. Pide que sacrifiques quien tú eres, para convertirte en lo que ella quiere que tú seas. Pero ¿cuando es el sacrificio que se hace por la profesión suficiente?

Nunca, es la contestación. Nunca los altares de la profesión serán satisfechos. No vale la pena sacrificarse. Porque mientras mas das, mas te han de exigir, más sacrificios pedirán de ti, solo porque se sienten bien en hacerlo, les da el placer de hacerte todo un profesional a su imagen y semejanza… en que otro lugar habré escuchado eso…

Mi bitácora


Porque he de hacer una bitácora debería ser la primera pregunta que cualquiera que hiciera una se debería contestar.

En mi caso es para comunicar todo lo que no es apropiado decir en las cenas familiares, en los templos, en las logias y en los salones de clases...

Esta bitácora es para decir todas esas cosas que pensamos, pero que no son convenientes expresar. Sin embargo cuando alguien las dice estamos de acuerdo con ellas.

No son convenientes por que sean malas, sino porque son demasiadas perversas. Ya que mucho de lo que pensamos no se debe decir. Porque hablamos para decir cosas bellas y comunes.

Decimos lo que sea para complacer y ser aceptados. Por el pensamiento individual, las palabras que nos hacen ser personas, no son las que nos hacen sentir seguros.

Pero de eso no se trata esta bitácora, se trata de expresarse desde la perversidad…