viernes, 28 de septiembre de 2007

El Sacrificio y la Profesión


El verdadero sacrificio no es el que se hace por la gloria personal o la recompensa material. Sino es el que se hace en el anonimato, por cualquier ser humano por ninguna razón aparente, solo porque se considera ser lo correcto.

Yo solía creen en eso. Creía en el altruismo. La experiencia de vida me ha enseñado a dejar de creer en el altruismo y pensar que cualquier sacrificio es una soberana estupidez.

Recuerdo que mis padres siempre pedían de mi paciencia. Los maestros siempre me dijeron que en el próximo nivel las cosas serian mejor. En la iglesia me dijeron que no me preocupara que en el paraíso todo sacrificio seria recompensado.

Soberanas estupideces. La paciencia no rinde dividendos y en el próximo nivel las cosas no son mejores y yo no quiero esperar a morir para tener mi justa recompensa.

De ahí se que no importa cual sea el sacrificio que se haga, jamás será suficiente. Ya que el sacrificio es lo que se pide de nosotros para alimentar el ego de quien lo pide. Un tributo para ganar la aceptación o aprobación de alguien.

Recuerdo un tiempo cuando podía tocar el chelo y el violín. Pero tuve que dejar de practicar mi música porque tenía que estudiar para la universidad. Luego tuve que dejar de practicar artes marciales porque tenia que hacer unas practicas clínicas. Mas reciente, tuve que dejar de escribir mi obra, para escribir la obra de la universidad. Todo enmarcado en cambiar la forma de vestirme, recortarme y expresarme.

Para quien se hace todo ese sacrificio. Todo ese sacrificio se presento en el altar de la profesión. Porque la profesión, o los perros guardianes de ella quieren sacrificios. Viven de los sacrificios de los que se quieren convertir en profesionales. La profesión pide que sacrifiques tu vida. Pide que sacrifiques quien tú eres, para convertirte en lo que ella quiere que tú seas. Pero ¿cuando es el sacrificio que se hace por la profesión suficiente?

Nunca, es la contestación. Nunca los altares de la profesión serán satisfechos. No vale la pena sacrificarse. Porque mientras mas das, mas te han de exigir, más sacrificios pedirán de ti, solo porque se sienten bien en hacerlo, les da el placer de hacerte todo un profesional a su imagen y semejanza… en que otro lugar habré escuchado eso…