En algún momento de la historia de Puerto Rico el negocio de la prostitución era uno que se podía atribuir a las necesidades económicas. Donde era necesario de la mujer (y en menor manera, del hombre) vender su cuerpo para poder tener una casa y traer comida a la mesa; o en algunos casos, para mantener el trabajo del esposo en el jornal del patrón.
Claro siempre existió la prostitución por la conveniencia de tener un dinero extra, para el lujo que no se podía costear; Para mantener el estilo de vida o las apariencias. Esa era la minoría de las prostitutas, de la burguesía y de la ‘nobleza’ de un Puerto Rico de antaño.
En le Puerto Rico actual la decisión de entrar en el negocio de la prostitución tiene dos razones principales. Por un lado, existe la prostitución que se origina por la necesidad se saciar el vicio del alcohol y las drogas. La otra razón es se basa en la avaricia por algún lujo que se desea. Es la consumación de algún capricho consumista para el cual no se tiene la habilidad o recursos para saciarse.
Aunque no se quiera entender así, las personas que entran en el negocio de la prostitución lo hacen porque así lo quieren. Puerto Rico es uno de esos lugares donde la esclavitud o servilismo sexual involuntario es un fenómeno estadísticamente insignificantico.
Además, el sistema de un estado benefactor donde se le da techo, alimento, educación y otros subsidios a los elementos menos productivos de la sociedad, la prostitución por necesidad no existe. Ya que las necesidades básicas han sido provista por el estado (y los contribuyentes que sostienen el estado).
La persona que entra en la prostitución por el alcohol o las drogas lo hace porque así lo quiere. Nadie lo obligó a tomar ese primer, segundo, tercero, etc. ‘cantazo’ de la droga. El pensar que el adicto es una víctima de su adición es una tontería. Es quitarle la responsabilidad de tomar ese ‘cantazo’ que no debió tomar. Usar las circunstancias de vida es una pobre excusa para evocar la compasión de la comunidad en la que habita.
Por otro lado, la prostitución por un lujo y vagancia es una elección de la persona. Puesto de manera simple la persona no quiere esforzarse en un trabajo regular para producir lo necesario para lo que desea. Así que prefiere vender su cuerpo, y los placeres que se puede obtener de él, al mejor postor. Por el precio que la persona y su cliente acuerden.
En esta prostitución la elección de incurrir en el acto es una voluntaria y en cualquier momento se puede retirar de dicho negocio.
La prostitución en este país es tan sólo el reflejo de un sistema económico que no permite obtener la remuneración que el propio sistema entiende cada persona debería tener. De un sistema que vende la idea de un estilo de vida que no se puede lograr con los recursos existentes. Y de la estupidez de gente que no tienen la capacidad de ser individuos.
Por otro lado las personas que entran en la prostitución porque quieren comprar un auto o la ropa de moda o el viaje a Cancún, no merecen compasión. Pero tampoco reproche. Lo que merecen es ser regulados como cualquier otro negocio. Merecen que se les obligue a pagar impuestos, seguridad social, retiro, etc. Deben comprar sus patentes de negocio, certificados de salud y toda la permisología que le requiera el gobierno.
La prostitución es un fenómeno económico, no ético o moral, y como tal debe ser atendido.
lunes, 24 de octubre de 2011
La era de la noble prostituta ha terminado
Etiquetas:
Crimen,
Prostitución,
Prostituta,
Puerto Rico,
Puta,
Sexo,
Trata Humana