sábado, 31 de agosto de 2013

Uso v. Utilización





A un empleado que se le trata bien produce más.
Teoría de las Relaciones Humanas de la Administración desarrollada después de los Experimentos de Hawthorn.

El ser humano necesita sentirse útil. Es una necesidad que se encuentra implantada en sus genes por alguna perversa alquimia. Un ser humano que no se siente útil tiende a experimental sentimientos de minusvalía. Lo cual puede desembocar en todo un síndrome de un vació existencial. De una forma instintiva,  el ser humano para combatir estos sentimientos se afana en buscar formas de ser útil. Esta necesidad de utilidad se expresa de diferentes maneras, muy únicas al individuo, o muy homogéneas al ganado humano.

Es gracias a esta necesidad intrínseca de sentirse útil  que las personas invaden todas las organizaciones de beneficencia o se mantiene ocupado en alguna otra tarea (e.i. Trabajo). Muchas veces no es por el hecho de ayudar o trabajar sino es por el hecho no sentirse inútil. Tal vez es por eso que cada vez es más común que los retirados busquen un trabajo a tiempo parcial.
            
 Por otro lado, y por extraño que parezca, a pesar que el ser humano necesita sentirse útil, a este no le gusta sentirse utilizado. Una contradicción en términos ya que cuando se analizamos la mecánica de los eventos que enmarcan a la utilidad/uso, la utilidad muchas veces está condicionada al uso. Es decir la manera dialéctica en que se fusionan las hace difícil de separar.

            Para aquellos que desean logra esa deificación o demonificación entre los seres humanos, o simplemente explotar al máximo los recursos que el ganado humano pueda ofrecer, los efectos negativos del uso tienen que ser evitados.

            La situación no se limita al uso o no de las personas o grupos, ya que siempre deben ser utilizados a la mejor conveniencia propia. El aspecto verdaderamente relevante es la percepción de aquel que está siendo usado. En nuestras mentes no deben caber dudas del propósito de nuestras acciones. Ya que estas son un reflejo de la voluntad de crecer y mejorar. Además estas deben estar dirigidas a nuestro mejor beneficio.

            Ahora, aquellos que han de ser usados para nuestro beneficio no deben percatarse de su uso. Ellos tienen que llegar a la propia conclusión que están siendo útiles, que sus esfuerzos, y posibles sacrificios, están contribuyendo a algo mejor que ellos a un ideal más noble que el de la masa humana con sus diarias banalidades y rutinas. Está por demás afirmar que ese ideal que sobre sale es: nosotros. La propia exaltación de la persona que está utilizando y usando a aquellos que muy gustosamente desean serlo. De tal manera sus egos se enaltecerán y quedaran en mejor disposición  para ser usados en futuras ocasiones.