viernes, 31 de enero de 2014

En Arroz y Habichuelas





Uno de los estándares de los pseudo intelectuales y personas que quieren dar la impresión de que son importantes, inteligentes o eruditos es el uso de un lenguaje técnico, rebuscado y deliberadamente complicado e incomprensible.

Ejemplos de esto lo son el abogado que comienza a decir frases en latín, leyes y precedentes sobre el caso que discute; el ingeniero que habla de “complejos” cálculos matemáticos cuando describe su obra; y, un psicólogo habla de complejas psicopatologías para decir que una persona está loca.

Mientras más compleja sea la jerigonza cantinflesca, mas erudito se es la impostura intelectual.

Lo que tiene una reacción: la súper simplificación de los conceptos para que los legos los puedan comprender. Lo cual comúnmente se le conoce en Puerto Rico como “en arroz y habichuelas”. Este término, iniciativa, actitud, o como se le quiera llamar, debe ser rechazado por el puertorriqueño “de a pié” (otro despreciable termino).

Este rechazo tiene que fundamentarse en que “en arroz y habichuelas” es a la ves condescendiente al que escucha el mensaje y perezoso al que lo desea transmitir.

Se es condescendiente por el hecho que se asume que el puertorriqueño promedio no entendería lo que se le está explicando, si no se baja a un nivel tan elemental que un niño de 3 años lo entendería. Se asume que el puertorriqueño es bruto. Se es perezoso, porque las personas que intentan transmitir el mensaje no se tienen que esforzarse en utilizar el lenguaje y conceptos correctos  en transmitir el mensaje de forma adecuada.

Ni el que recibe, ni el que transmite, el mensaje se tiene que esforzar en entenderlo o hacerlo claro.

En arroz y habichuelas es un insulto para el que recibe el mensaje y es aun acto de mezquina superioridad para el que lo da.