Se ha creado una expectativa de ayudar a la inmundicia que inunda las calles de nuestras ciudades. La realidad es que se ha esa expectativa de ayuda se ha desembocado en un comando por los que quieren tomar lo que no es suyo mediante la culpa. Ya el dar ‘una ayudita’ no es un pedido es una exigencia.
Todos los filántropos que ayudan a los fracasados, todas las religiones que abogan por los irresponsables, todo estado benefactor que sostiene a los perezosos… lo que han creado es que la inmundicia de la cuidad ahora pretenda que los que producen los ayuden a subsistir y mantenga sus vicios.
Utilizan un falso sentido de culpa. Hacen sentir culpable a los que pueden producir por el hecho que producen. Establecen un sentido de culpa por tomar las decisiones correctas o por hacer los sacrificios necesarios que llevan al éxito. Se crea un sentido de culpa de ser hábil y capaz.
Esto se tiene que detener. Es ilógico e impone una carga inmerecida a las personas de capacidad y talento. Cuando esa inmundicia que pida ‘una ayudita’ se le tiene que increpar…
Tú eres la suma de tus decisiones
Tú fuiste quien decidió utilizar drogas por entretenimiento o para escapar de su realidad.
Tú fuiste quien no tuvo el control al utilizar las drogas
Entonces, ¿Por qué tengo que ayudarte? Cuando fueron tus decisiones las que llevaron a la adicción a vagabundear y mendigar. ¿Por qué te tengo que liberal de los resultados de tus decisiones?
Cuando la inmundicia se acerca es porque sabe que la persona tiene los recursos satisfacer sus pretensiones. Los cuales se han logrado por la labor del individuo. Porque en vez de escudarse de una realidad perversa en el escape de una droga, se decidió trabajar por una vida mejor. Tomando al destino por el cuello y domándolo a la voluntad propia.
Sin embargo ahora se quiere obligar a que se comparta con el que decidió a no laborar por su propia vida. Alguien que lo único que hace mendigar, tomar lo que no se ha ganado mediante la culpa. No se le tiene que dar ‘una ayudita’. Nada obliga a tenerle compasión a quien a decidió echar a la cloaca su vida. Nada obliga a compartir lo que por el derecho del esfuerzo propio se ha ganado un individuo.