miércoles, 8 de diciembre de 2010

Mis enemigos… mis mejores amigos

Mis enemigos son mis más grandes aliados. El amor que les tengo, y el que ellos profesan por mi, jamás podría cuantificado. Ustedes son quienes diligentemente cantan de mis virtudes y de una manera muy asertiva señalan mis defectos.

No hay personas que garanticen dar promoción a mi persona como mis enemigos. Ellos siempre me tienen en la punta de la lengua y en la de su lápiz. Hablando constantemente de mí a todos los que les escuchan y escribiendo sus impresiones de mí. Mis amistades me convierten en héroe, mis enemigos me convierten en leyenda.

Inclusive siempre estoy en sus mentes como un espectro que los atormenta. Ellos me infunden con la fuerza de sus pensamientos.

La ayuda en el mejoramiento personal que mis enemigos me dan es invaluable. Ellos son completamente diligentes en su constante análisis de mi persona y de mis acciones. Son más efectivos que cualquier consultor de imagen que pueda contratar o psicoanalista que me pueda tratar.

Le debo mucho a mis enemigos.

Le debería devolver el favor a ellos y decirle cuáles son sus defectos. Debería reciprocarles todo el amor que ellos me envían. Debería dedicarles tiempo y darle igual fama ante las personas que nos conocen. Debería proclamar sus virtudes al tope de mi voz. Pero soy muy egoísta. No lo hare y los dejare en el olvido.

Lo sé, soy un mal agradecido…