La violencia es una forma validad de resolución de conflictos. Lo que no es válido es iniciar un acto violento hacia otra persona, institución o propiedad. Sólo tenemos el derecho a la terminación de un acto violento en nuestra contra por los métodos que sean necesarios.
El uso de la violencia es la aceptación del fracaso personal e institucional. Cuando utilizamos violencia lo que estamos haciendo es admitiendo cuan inadecuado somos ante las situaciones que se nos presentan. Donde ya no estamos en control por la racionalidad y nuestro intelecto y tenemos que recurrir a métodos irracionales para resolver las situaciones que nos atañen.
La violencia no es meramente el acto físico de agresión a la persona o el daño a una institución o propiedad. El origen de la violencia es un pensamiento. El comienzo de un acto violento es la expresión de esa idea en nuestras mentes con la intención de vulnerar. Ya sea mediante la palabra hablada o escrita, el arte, música, etc. El cual por regla general continúa un proceso de degeneración de ideas y escalamiento de tensión física y desemboca en actos de violencia física.
Racionalmente se le puede decir a esa persona que no utilice ese lenguaje o expresión. Que la expresión de esa idea es innecesaria, que no es deseada y que atenta contra la dignidad de la persona, instituciones y propiedad. Pero quien expresa esas ideas no es una persona racional. Porque si fuera racional no expresaría la violencia animal que está en sus mente.
Tan violento es decir ‘la policía esta lista’, ‘los revoltosos’, ‘esos comunistas’ o ‘los pelu’s’ (¡que mas prueba de una mente débil que ni siquiera puede expresar una idea con el idioma correcto!) como decir ‘gobierno ladrón’, ‘los de derecha’ o ‘policía abusador’ por el hecho de decirlo.
De igual forma la violencia es también el obligar a otros a cargar nuestras culpas. El pretender que otros sean los que paguen por nuestras desaciertos. También es violento el pretender que otros subsidien nuestro camino al mejoramiento. Nadie tiene el derecho a imponer a otro, ya sea por la violencia del a acción, el uso de leyes o la culpa, ninguna carga que no haya sido asumida por la acción propia.
Si no tenemos derecho a iniciar una acción violenta contra otros, si tenemos el derecho a concluir una acción violenta dirigida a nosotros, nuestras instituciones y propiedad. La razón no funciona con las bestias que recurren a la violencia. Así que no podemos recurrir a métodos razonables con animales irrazonables. Ante un animal que ataca lo único que podemos hacer es atacarlo de la manera más fuerte y despiadada posible.
Nadie tiene el derecho de violentar nuestras mentes, cuerpos y la integridad de nuestra propiedad.
Cuando alguien inicie un acto violento tenemos que ripostar con un acto de tal violencia que no les quede duda de jamás volvernos a atacar. Ante la violencia no podemos dar otra mejilla. Esto lo único que logra es que nos golpeen una segunda vez. Recordemos que una persona racional un hubiera dado el dado el primer golpe. Por lo cual si alguien te abofetea en la mejilla, destruye la de él. Así aprenderá que ser violento en tu contra uno no es un acto que le convenga a su integridad mental, física o emocional.