viernes, 7 de enero de 2011

¿Ya el puertorriqueño ya no tiene dignidad?

(1ra Parte)

Ya el puertorriqueño no sabe de qué manera devaluarse más. El 6 de enero de 2011 es prueba de que ya a los puertorriqueños no le queda el orgullo de ser una persona. ¿Por qué pasar horas en una fila para mendigar las migas que le quiere dar un gobierno en busca de ofuscación? Esos mismos puertorriqueños luego se molestan porque no reciben lo que ellos quieren, para lo que ellos entienden tienen derecho.

Un animal que vive de limosna no tiene derecho a exigir.

Si los niños esperan un regalo en las navidades es porque se les ha dicho que deben esperar un regalo. No solo un regalo, si no la calidad del mismo. Se les enseña a esperar y exigir que se les tiene que regalar los más caro posible. Que algo que sea de bajo costo (independiente de la calidad) no es un buen regalo.

Para la muchedumbre puertorriqueña la felicidad y la celebración del Día de Reyes es ir a comprar a las tiendas juguetes para los niños. Y cuando no los pueden costear entonces le exigen al gobierno que les provea los juguetes.

Una persona con dignidad enfrenta su realidad con aplomo. Se adapta a su realidad o lucha por cambiarla… no se tira a morir, ni protesta porque no le dan migas de lo que sobra a otros. Si el Día de Reyes es tan importante, ¿Por qué no fueron a una cantata o promesa de Reyes? Después de todo la Celebración de los Reyes es una fiesta religiosa fundamentada en la mitología de una religión.

¿Por qué ese populacho mendicante de juguetes no estaba en la iglesia? La celebración cristiana del Día de Reyes representa la epifanía de haber luchado por encontrar al Rey de Reyes, al Mesías. Donde esos sabios de oriente le fueron a adorar, a presentarles regarlos, no a recibirlos.

Cuan ridículo es escuchar a una histérica en sus 15 minutos de fama increpar que no los traten como animales, que es injusto e inhumano. Si no quiere ese trato que se comporte como un ser humano. Un ser humano tiene la dignidad de decir no a las sobras que les dan a los cerdos en el lodazar.

Quieren que los traten con respeto y dignidad, entonces compórtense como personas con orgullo propio y dignidad. El primer paso en obtener el respeto es respetarse a sí mismos. Tampoco abalen con su presencia las artimañas de un gobierno que no les importa su bienestar y lo único que busca es su propia perpetuación.